La economía del sector servicios de España retornó al crecimiento en junio tras los descensos sin precedentes de la actividad observados a principios del trimestre.

La fuerte desaceleración de la economía manufacturera de la zona euro continuó ralentizándose en junio de acuerdo con la sostenida relajación de las restricciones por la enfermedad mundial por el coronavirus (COVID-19) en la actividad económica. El índice PMI del Sector Manufacturero de la Zona Euro ajustado estacionalmente se fortaleció hasta alcanzar 47.4, su máxima de cuatro meses, frente a 39.4 registrado en mayo y se situó por encima de su estimación flash precedente.

Los fabricantes españoles continuaron enfrentándose a un entorno operativo desafiante en junio, ya que los efectos de la pandemia de la enfermedad por el coronavirus 2019 (COVID-19) afectaron la demanda y la capacidad productiva. Sin embargo, hubo algunas señales positivas
para el sector ya que los ritmos de declive continuaron debilitándose considerablemente y la confianza volvió a territorio positivo por
primera vez desde febrero pasado.

Los esfuerzos para combatir la propagación y el impacto del brote de la COVID-19 están restringiendo notablemente la actividad económica en España en el segundo trimestre de 2020. No obstante, hay indicios tentativos de recuperación puesto que las medidas de confinamiento comienzan a levantarse.

El sector servicios de España permaneció sumido muy dentro del territorio de contracción en mayo, ya que la actividad comercial, los nuevos pedidos y el empleo continuaron disminuyendo. Aunque los ritmos de contracción se atenuaron marcadamente frente a los récords extremos observados en el estudio de abril, se mantuvieron considerables y cómodamente entre los más fuertes registrados en más de veinte años de recopilación de datos. Las presiones deflacionistas persistieron, y tanto los precios de compra como los precios de venta continuaron cayendo.

El Índice de Actividad Comercial, basado en una pregunta en la que se solicita a las empresas que comenten sobre la evolución de su actividad con respecto al mes anterior, mejoró notablemente de su mínima de 7.1 registrada en la encuesta de abril hasta alcanzar 27.9 en mayo. Aunque se trata de un alza considerable, al mantenerse muy por debajo del nivel de ausencia de cambios de 50.0, el índice de todas formas señaló otro fuerte deterioro de la actividad del sector servicios, que fue el tercero más marcado en la historia del estudio.

La actividad se mantuvo bajo presión debido a otra fuerte caída en los niveles de nuevos pedidos recibidos. Si bien las medidas de confinamiento adoptadas para detener la propagación de la COVID-19 fueron menos restrictivas que en abril (conllevando a la reapertura de algunas instalaciones comerciales), la actividad económica y la demanda subyacente de servicios se mantuvieron extremadamente débiles. En general, tanto los nuevos pedidos como las ventas de exportación continuaron disminuyendo a tasas históricamente fuertes en mayo.

Las tendencias se mantuvieron similares en todos los subsectores para los que se recopilan datos, ya que se registraron reducciones mucho más lentas, pero aún considerables, de la actividad comercial. A juzgar por los últimos datos, las dos subcategorías que registraron los peores resultados de nuevo fueron la de Hoteles y Restaurantes y la de Transportes y Almacenamientos.

Las condiciones del mercado laboral siguieron siendo extremadamente difíciles en mayo. Se registraron pérdidas de empleo por tercer mes consecutivo y, aunque los niveles de personal no cayeron al mismo grado que el récord de la encuesta de abril, el ritmo de contracción fue de nuevo marcado. La falta de trabajo en las unidades, combinada con una capacidad suficiente para afrontar las cargas de trabajo actuales (los pedidos pendientes de realización se redujeron en mayo a la tercera tasa más fuerte en la historia del estudio) hicieron que las empresas optaran por no renovar contratos o por efectuar despidos.

La reducción del gasto laboral, ya fuese a través de recortes de empleo o de la continuación de los despidos temporales, conllevó a otra ronda de reducción de costes en general. Puesto que las empresas encuestadas informaron de un abaratamiento del precio del combustible y de las energías, los gastos operativos totales se redujeron notablemente por segundo mes consecutivo, hecho que ayudó a alentar a las empresas, que ya se enfrentaban a un entorno comercial intransigente, a reducir sus precios cobrados a una tasa considerable.

Por último, la confianza comercial mejoró notablemente en mayo tras la mínima récord de la encuesta de abril, pero se mantuvo en territorio negativo ya que muchas empresas encuestadas mencionaron que prevén que la actividad continúe débil durante los próximos doce meses. Las empresas del sector servicios continuaron mencionando su preocupación sobre el impacto a largo plazo de la pandemia de la COVID-19 en el consumo y la actividad económica en general.

Fuente IHS Markit

El sector manufacturero español experimentó un deterioro considerable de las condiciones operativas en abril debido a que la pandemia mundial sanitaria por el coronavirus 2019 (COVID19) y las medidas asociadas para contener su propagación afectaron la demanda y la actividad.

En marzo se puso fin a un período de casi seis años y medio de crecimiento ininterrumpido en el sector privado español, ya que la pandemia de COVID-19 y el consecuente cierre de empresas conllevaron a una caída sin precedentes de la actividad.

La economía del sector servicios de España registró contracciones sin precedentes con respecto a la actividad y los nuevos pedidos en marzo, ya que muchas empresas se vieron obligadas a cerrar temporalmente o tuvieron dificultades para realizar negocios frente a la pandemia de COVID-19 y las medidas del gobierno decretadas para controlar el brote.

El sector manufacturero registró una fuerte contracción en marzo, a medida que los efectos que la pandemia mundial de la enfermedad por el coronavirus 2019 (COVID-19) ha tenido en la producción y el cese de actividad por decreto de Estado de Alarma en España se hicieron más evidentes. La producción ylos nuevos pedidos, tanto nacionales como internacionales, disminuyeron drásticamente, mientras que se observó un deterioro récord en los plazos de entrega de los proveedores.

A juzgar por los datos de la encuesta preliminar del PMI®, la actividad empresarial de la economía de la zona euro sufrió una caída sin precedentes en marzo a medida que se intensificó el brote del coronavirus.

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