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La pandemia y las tormentas de nieve afectan al sector servicios en enero Destacado

El sector servicios de España experimentó un desafiante comienzo de 2021 ya que las restricciones locales relacionadas con la contención de la pandemia de la enfermedad mundial del coronavirus 2019 (la COVID-19) y las inclemencias del tiempo restringieron la actividad. La demanda tanto a nivel nacional como del extranjero volvió a disminuir, y la falta de nuevos pedidos hizo que las empresas optaran por reducir el número de empleados en sus unidades por undécimo mes consecutivo. No obstante, los gastos operativos aumentaron a un ritmo acelerado, pero el difícil entorno empresarial conllevó a otra ronda de reducción de precios cobrados.

El Índice de Actividad Comercial, que se basa en una sola pregunta en la que se solicita a las empresas que comenten sobre la evolución de su actividad con respecto del mes anterior, registró 41.7 en enero, indicando una fuerte contracción frente a 48.0 señalado en diciembre. Al situarse por debajo del nivel de ausencia de cambios de 50.0 por sexto mes consecutivo, el índice volvió a indicar otro mes de disminución de la actividad en el sector servicios de España y a un ritmo considerable.

En concordancia con los últimos meses, los efectos de las restricciones locales relacionadas con la contención de la COVID-19 continuaron impactando de forma notable y negativa en los resultados de la economía del sector servicios. Además, la situación se vio agravada por las recientes tormentas de nieve, que, según informaron las empresas encuestadas, afectaron aún más la actividad del mercado. En consecuencia, los volúmenes de nuevos pedidos también se redujeron por séptimo mes consecutivo, y el ritmo de contracción se aceleró desde fines del año pasado. Las ventas tanto nacionales como del extranjero disminuyeron: los nuevos pedidos procedentes del exterior cayeron por vigésimo primer mes consecutivo y al ritmo más fuerte desde octubre del año pasado.

La falta de nuevos pedidos recibidos hizo que las empresas pudieran poner cómodamente al día las cargas de trabajo actuales. Los pedidos pendientes se redujeron en enero por undécimo mes consecutivo, y el ritmo de contracción fue de nuevo marcado.

De hecho, las empresas pudieron reducir sus cargas de trabajo a pesar de recortar sus niveles de personal. El nivel de empleo ha caído ininterrumpidamente desde marzo del año pasado, aunque la tasa de contracción en enero fue la más débil observada en esta secuencia de destrucción de empleo. Las empresas encuestadas informaron de una combinación de despidos forzosos y el uso generalizado de ERTE.

Los gastos operativos aumentaron fuertemente en enero, extendiendo el actual período de inflación a ocho meses. De hecho, la tasa de aumento fue la más pronunciada desde junio del año pasado, en medio de informes de incrementos de precios para una variedad de productos y servicios. No obstante, las empresas no pudieron repercutir el incremento de sus costes a los clientes, ya que el desafiante entorno empresarial afectó su poder de fijación de precios. Según los últimos datos, las tarifas se redujeron modestamente y por undécimo mes consecutivo.

Las empresas del sector servicios mantuvieron un grado razonable de confianza en que la actividad aumentará en los próximos doce meses, aunque el optimismo general fue el más bajo en tres meses en medio de preocupaciones sobre el impacto económico a largo plazo de la pandemia. No obstante, continúan las esperanzas de que las vacunaciones proporcionen la plataforma para volver a la normalidad económica y al crecimiento empresarial en el plazo de doce meses.

Impulsado por el fuerte deterioro de la actividad del sector servicios, el sector privado de España experimentó una notable contracción en enero. Después de tener en cuenta los factores estacionales, el Índice Compuesto de Actividad Total* descendió al nivel de 43.2, del 48.7 registrado en diciembre, extendiendo el período actual de contracción a seis meses.

También hubo una caída en la producción del sector manufacturero, como ha ocurrido con la economía del sector servicios, que se vio obstaculizada por la falta de demanda, relacionada con la pandemia, y los efectos temporales de la tormenta Filomena.

De hecho, los volúmenes de nuevos pedidos se redujeron por sexto mes consecutivo, con disminuciones simultáneas de los nuevos pedidos en las economías del sector manufacturero y del sector servicios. La falta de nuevos pedidos provocó otra caída del empleo, ya que las empresas se vieron obligadas a despedir personal o acogerse al ERTE.

Mientras tanto, la inflación de los costes de los insumos se aceleró de nuevo, y alcanzó su tasa más alta desde febrero del año pasado. Los fabricantes sufrieron especialmente debido a retrasos en las entregas y falta de stock en las unidades de los proveedores, hecho que impulsó al alza el precio de muchos productos.

A pesar de las sombrías perspectivas a corto plazo, las empresas de toda España mantienen un cierto grado de optimismo sobre el futuro, aunque el crecimiento de las operaciones comerciales sigue dependiendo del éxito de las campañas de vacunación y el regreso a alguna forma de normalidad económica en los próximos doce meses.

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