La economía de la zona euro se reactiva a medida que la demanda aumenta al ritmo más rápido de los últimos 15 años

Resultados claves

  • El Flash del Índice PMI Compuesto de la Actividad Total de la Zona Euro(1) se situó en 56.9 (53.8 en abril), alcanzando su máxima de los últimos treinta y nueve meses.

  • El Flash del Índice PMI de Actividad Comercial del Sector Servicios de la Zona Euro(2) se situó en 55.1 (50.5 en abril), registrando su máxima en los últimos treinta y cinco meses.

  • El Flash del Índice PMI de Producción del Sector Manufacturero de la Zona Euro(4) se situó en 61.9 (63.2 en abril), señalando su mínima de los tres últimos meses.
  • El Flash del Índice PMI del Sector Manufacturero de la Zona Euro(3) se situó en 62.8 (62.9 en abril), descendiendo hasta su mínima de los últimos dos meses.

(Datos recopilados entre el 11 y el 20 de mayo)

La actividad económica de la zona euro aumentó a un ritmo intensamente más acelerado en mayo mientras que las economías siguen relajando las restricciones por el virus. El ritmo de expansión alcanzó su máxima en más de tres años gracias a que el volumen de nuevos pedidos recibidos se incrementó a una tasa no observada en casi quince años. El optimismo empresarial respecto a los próximos doce meses siguió batiendo nuevos récords, pero los indicadores de los precios siguieron aumentando (y alcanzaron máximas históricas en el sector manufacturero) a medida que la demanda continúa superando la oferta en el caso de una gran cantidad de productos y servicios.

A juzgar por la lectura preliminar Flash, basada en aproximadamente el 85 % del total de las respuestas habituales finales, el Índice PMI® Compuesto de la Actividad Total de la Zona Euro de IHS Markit aumentó de 53.8 registrado en abril a 56.9 en mayo. Esta última lectura ha sido la más alta desde febrero de 2018 e indicó el tercer mes consecutivo de expansión de la actividad total.

Al mismo tiempo, el crecimiento de los nuevos pedidos recibidos subió hasta su máxima desde junio de 2006, superando el ritmo de crecimiento de la actividad total por el margen más amplio desde que comenzó la serie en noviembre de 2002 y poniendo de manifiesto el creciente desfase de la actividad total actual con respecto a la demanda.

Por otra parte, las firmas consideran que las perspectivas son cada vez más positivas, por lo que el optimismo con respecto a los próximos doce meses fue el mejor desde que se dispone de datos comparables sobre el sentimiento futuro (que comenzaron a recopilarse en 2012), en la mayoría de los casos vinculado con las expectativas de que las campañas de vacunación permitirán una nueva relajación de las restricciones frente a la COVID-19 en los próximos meses.

El fortalecimiento de la demanda y la mejora de las perspectivas alentaron a las firmas a volver a contratar personal adicional, por lo que el empleo aumentó por cuarto mes consecutivo en mayo. No obstante, pese a que la tasa de creación de empleo siguió siendo la segunda más alta en poco menos de dos años, se ha atenuado ligeramente debido a algunas dificultades a la hora de cubrir las vacantes laborales.

En el análisis por sectores, se observa que el repunte siguió siendo impulsado por el sector manufacturero, cuya producción creció por undécimo mes consecutivo y cuya tasa de expansión se atenuó solo ligeramente frente a la máxima histórica de marzo pasado.

El sector industrial también indicó que el crecimiento del volumen de nuevos pedidos recibidos se redujo levemente por segundo mes consecutivo, pese a lo cual siguió siendo el tercero más importante de la historia del estudio, y fue suficientemente sólido como para generar un nuevo aumento récord en los pedidos pendientes sin completar por tercer mes consecutivo. Los stocks de productos terminados se redujeron a un ritmo no observado desde 2009 a la vez que las firmas respondieron cada vez más a la demanda con los productos en existencias.

La incapacidad del sector industrial de fabricar suficientes productos para satisfacer los pedidos se debió en parte a un nuevo alargamiento récord en los plazos de espera de los proveedores, mientras las cadenas de suministro siguieron deteriorándose.

Pese a ello, y aunque el sector manufacturero registró la tasa de crecimiento más sólida, el sector servicios fue el que impulsó la mejora general de los resultados. Tras aumentar ligeramente en abril por primera vez en ocho meses, la actividad empresarial en el sector servicios de la región en su conjunto se expandió en mayo a un ritmo no observado desde junio de 2018, gracias a que la atenuación de las restricciones por la COVID-19 facilitó una reactivación de la demanda. Los nuevos pedidos de servicios aumentaron por primera vez desde julio del año pasado, incrementándose al ritmo más rápido desde enero de 2018. Los trabajos por completar en el sector servicios también se acumularon al ritmo más intenso de más de tres años, reflejando limitaciones a corto plazo de la capacidad en muchas de las firmas.

Como la demanda siguió sobrepasando a la oferta en el caso de muchos productos y servicios, las presiones inflacionistas volvieron a aumentar en mayo.

Los precios medios pagados aumentaron al ritmo más intenso desde marzo de 2011, impulsados por el alza más importante de los costes del sector industrial registrada desde que se dispone de datos, hace 24 años. Los costes del sector servicios también subieron a un ritmo más acelerado, registrando el alza más intensa desde noviembre de 2018.

Por otra parte, los precios medios cobrados por los productos y servicios aumentaron al ritmo más acelerado desde que se dispone de datos (desde 2002), impulsados por un incremento récord del estudio en los precios de venta del sector manufacturero. En comparación, las tarifas cobradas por el sector servicios aumentaron modestamente, aunque de todos modos mostraron el incremento más importante en poco más de dos años.

En el análisis por países, el crecimiento se aceleró con especial rapidez en Francia, donde alcanzó su máxima desde julio de 2020 gracias a una expansión cada vez más rápida de la producción del sector manufacturero (la más rápida desde enero de 2018) y un resurgimiento de la actividad del sector servicios (el resultado más sólido desde julio de 2020).

En Alemania también se ha observado un aumento de la actividad total a un mayor ritmo después del debilitamiento del crecimiento en abril pasado, impulsando el segundo resultado más fuerte desde febrero de 2018. Mientras que el sector servicios señaló el mayor aumento de la actividad empresarial desde julio del año pasado, en el sector manufacturero se observó una ralentización de la expansión frente al reciente ritmo récord debido a los cuellos de botella en las cadenas de suministro.

No obstante, fue en el resto de la región donde se registró el incremento más sólido de la actividad total en mayo, ya que el crecimiento fuera de Francia y Alemania alcanzó el ritmo más rápido desde comienzos de 2018 gracias a un salto récord de la producción manufacturera y al mayor incremento de la actividad del sector servicios desde febrero de 2018.

 

Comentando sobre los datos del Flash PMI, Chris Williamson, Chief Economist de IHS Markit, subrayó:

“La demanda de productos y servicios está aumentando intensamente, al ritmo más rápido de los últimos 15 años, en la zona euro en su conjunto mientras la región sigue retomando sus actividades tras las restricciones relacionadas con la COVID19. Las medidas para la contención del virus se han atenuado en mayo hasta el nivel más bajo desde octubre del año pasado, facilitando una mejora especialmente marcada en la actividad empresarial del sector servicios, que ha ido acompañada de otra expansión casi récord de la producción manufacturera.

El crecimiento habría sido todavía mayor a no ser por las demoras récord en las cadenas de suministro y las dificultades a la hora de reiniciar la actividad con la rapidez suficiente para satisfacer la demanda, especialmente por lo que respecta a la recontratación. El desfase de la actividad total con relación a la demanda se encuentra en su máximo nivel de los 23 años de historia del estudio.

Este desequilibrio entre la demanda y la oferta ha generado más presión al alza en los precios. La duración de estas presiones inflacionistas dependerá de la rapidez con la que la oferta vuelva a equipararse con la demanda, pero por ahora la desigualdad se está intensificando, generando las mayores presiones en los precios de los productos registradas en la historia de la encuesta y un aumento en los precios de los servicios”.

 

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