Isidre Virgili: "En unas clases con Pere Espaudella conseguimos conectar con los alumnos desde el primer minuto"

En las clases presenciales, conseguir que tus conocimientos y experiencias les sean útiles a los alumnos, desde el inicio del curso, es todo un reto. Así, en las jornadas de dos días, un formato que Aerce practica en toda España, hay un objetivo, conseguir el “click” de la conexión personal ya en el minuto uno. Los profesores hemos de procurar que las preguntas y dudas aparezcan lo más pronto posible para saber qué parte de la materia les interesa realmente a los alumnos y así poderles orientar en sus actividades profesionales. Muchas veces esta empatía llega justo al final del curso, las preguntas más personales y sinceras aparecen en el intercambio de tarjetas.

Pero a veces las cosas funcionan desde el primer momento. En una ocasión, compartiendo aula con un querido amigo, el entonces doctorando Pere Espaulella, hoy académicamente reconocido con un cum laude como experto en la gestión ilustrada de la gobernanza de las entidades locales, nos planteamos cómo superar este desafío. En el viaje hacia la ciudad, donde íbamos a dar el curso, Pere ideó una estrategia: el primer día llegaríamos al aula unos veinte minutos antes que los alumnos para situarnos a uno y otro lado en la puerta de entrada, irlos saludando como pasajeros del “vuelo formativo” que íbamos a emprender conjuntamente.

Y así lo hicimos. Uno a uno, a su llegada al aula, les estrechamos la mano. Después en pequeños grupos, de tres o cuatro, les resumíamos nuestro “plan de vuelo”, el programa con sus objetivos, para después pedirles que nos explicaran también su perfil profesional, y de alguna manera, qué esperaban del curso, cuáles eran sus expectativas. En esta especie de “bienvenidos a bordo” también les anunciamos el método formativo, interactivo, y que durante dos días compartiríamos unas horas en las que también esperábamos enriquecernos con sus conocimientos y experiencias.

Iniciada la primera clase, casi al empezar, proyectadas poco más de una decena de diapositivas, un alumno nos hacía ya la primera pregunta. Y luego, al poco, otro un comentario sobre su problema. Y después, sin tardar, un tercero nos llamaba por nuestro nombre, primero con un “Pere crees que podríamos justificar las cuentas en estos términos”, y más tarde “Isidre, ¿en qué parte de los pliegos de contratación podemos poner la cláusula sobre mejoras”? Estábamos en la magia de la conexión, las preguntas se sucedían, el clima era amable y cada vez ellos, y nosotros, claro, nos sentíamos más cómodos y en una confianza mutua que nos permitía a unos preguntar y a otros contestar con la mayor sinceridad.

Terminada la sesión, un espléndido primer día en que la empatía había fluido mutuamente sin reservas, dimos un paseo por la ciudad. Eran sobre las ocho de la tarde y en aquella hora nos apetecía tomar un refresco y buscar un lugar tranquilo para cenar y reponer fuerzas para el segundo día del curso. De pronto, la música de un reloj carrillón nos hizo girar la mirada hacia el fondo de la plaza donde, en un edificio singular, emergían unos personajes emblemáticos: Don Quijote y Sancho Panza con su creador, Miguel de Cervantes. Nos acercamos para disfrutar del espectáculo. Y justo al terminar, cuando las figuras volvieron al interior del edificio, comprendimos que todo quedaba muy claro, estábamos en Ciudad Real, en su plaza Mayor, mejor, en un lugar de la Mancha.

Al día siguiente nos hicieron más y más preguntas. De regreso nos dimos cuenta de que habíamos contado con la complicidad de la magia creadora de Cervantes para poder derribar todos los molinos de viento que acechan al profesor, las carencias y dudas con que empiezas los cursos y el gran temor, no conseguir el objetivo principal: ayudar, ser útil profesionalmente a todos tus alumnos.

ISIDRE VIRGILI PONS
Licenciado en Derecho y Ciencias de la Información (especialidad de periodismo) por la Universidad Autónoma de Barcelona. Desde 1976 se ha dedicado a la gestión de los contratos de obras, suministros, servicios y gestión de servicios públicos, primero en la Administración Local, ámbito municipal y, posteriormente, desde 1981, el autonómico, en la Generalitat de Catalunya, como Jefe de Contratación y Patrimonio del Departamento de Enseñanza, Área de construcciones y equipos escolares, y en EconomÍa y Finanzas, Jefe de la Secretaria Técnica de la Comisión Central de Suministros. Desde 1981 hasta 2012 ha sido vocal de la Junta Consultiva de Contratación Administrativa de la Generalitat de Catalunya.
Ha impartido cursos de contratación administrativa y gestión de Compras para la Escuela de Administración Pública de Catalunya, los Servicios de Formación de las Diputaciones de Barcelona y Tarragona, la Asociación Catalana de Municipios, AERCE, etc, y ha participado, entre otros masters, en los de las Universidades Rovira i Virgili, Pompeu Fabra y Autónoma de Barcelona.

 

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